Scott Pilgrim contra el mundo, una joya olvidada entre el cine de superhéroes

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En los últimos años hemos sido testigos de la adaptación cinematográfica de un gran número de cómics. Lo que empezó con el Superman de Richard Donner a finales de la década de los 70 se ha convertido en todo un aluvión de superhéroes en la gran pantalla. El celuloide se ha encargado de dar vida a los personajes que antaño vivían sus aventuras en pequeñas viñetas y de manera fraccionada. Hemos visto a Spiderman enfrentándose al Duende Verde y a Batman salvando la ciudad de Gotham. También hemos visto a Wonder Woman y a los Cazafantasmas (en sus versiones masculinas y femeninas) en acción, a Mortadelo y Filemón haciendo de las suyas y hasta a Superlópez demostrando que los superhéroes también pueden ser mediocres.

Sin embargo, este furor por trasladar a la acción real los personajes más icónicos de los tebeos ha provocado que el volumen de cintas de este género sea tan elevado que en ocasiones nos perdamos entre tanta oferta. La industria sobreexplota una receta que funciona entre los espectadores, ocasionando que en ocasiones algunas cintas de gran calidad pasen desapercibidas para el público. Este es el caso de Scott Pilgrim contra el mundo, una película que vio la luz hace ya 8 años pero que sigue siendo una joya para todos los amantes de los cómics.

Dirigida por Edgar Wright, la película está basada en las novelas gráficas en blanco y negro creadas por el canadiense Bryan Lee O’Malley. De los seis tomos con los que cuenta la serie, Wright adoptó los tres primeros ya que al inicio de la producción O’Malley todavía no había publicado el último volumen. El argumento de la cinta, y por tanto también el de los cómics, es de lo más disparatado: Scott Pilgrim, interpretado en la ficción por Michael Cera, es un joven de 22 años que vive en Toronto y que dedica su tiempo a ensayar con su banda de rock, jugar a diversos videojuegos y salir con su novia, Knives Chau. Una noche, Scott tiene un sueño protagonizado por una misteriosa chica en patines a la que nunca había visto antes y de la que se enamora de manera inmediata. Un par de días más tarde, Scott se encuentra con la joven misteriosa en la vida real e inicia un rocambolesco plan para conocerla. Finalmente, Scott consigue una cita con la misteriosa chica, que se presenta como Ramona Flowers, una neoyorquina que ha llegado hasta Canadá huyendo de su pasado. Ambos comienzan a salir y su relación va viento en popa hasta que un día Pilgrim recibe un mail que lo cita para un combate mortal. ¿El remitente? El primero de los siete exnovios malvados de Ramona a los que Scott tendrá que vencer si quiere continuar saliendo con ella. 

Uno de los aspectos más interesantes de la película, y que los fans de los cómics han alabado en incontables ocasiones, es el respeto con el que Edgar Wright ha tratado la obra de origen, plasmando sobre el celuloide lo mismo que Bryan Lee O’Malley sobre sus viñetas salvando, obviamente, las distancias de cada medio. Por contar, la cinta cuenta hasta con onomatopeyas, pero sin duda son las referencias a la cultura popular las que hacen que el espectador se sienta realmente dentro del cómic. En este sentido, cabe señalar el planteamiento por recompensas tan habitual en los videojuegos, que se deja sentir durante todo el metraje. 

Las recompensas son la esencia de algunos de los videojuegos más famosos de la historia, como Mario Bros. (del que O’Malley se nutrió en buena medida para la elaboración de sus historietas), Pokémon o Zelda, siendo ese factor de premio el mayor de sus atractivos.

Recolectas monedas para conseguir vidas extra e intentas hacerte con todos los pokémon para ser un auténtico entrenador, aumentando así el interés por el juego. Esta recompensa se ha vuelto inmediata gracias a las nuevas tecnologías, ya no hace falta sentarte en el salón de tu casa para pasarte unas pantallas sino que puedes hacerlo en cualquier momento del día. Cazar pokémon, por ejemplo, nunca fue tan fácil y real como desde el lanzamiento de Pokémon Go, plataforma que ofrece premios al jugador cuanto más juega. Esta recompensa inmediata también está presente en los juegos de casino, como por ejemplo en el Star Rewards de PokerStars en donde la recompensa se traduce en estrellas, o incluso en los juegos de deporte, como FIFA19, en donde las victorias se materializan en monedas para comprar nuevos jugadores.

En el caso de Scott Pilgrim, las recompensas llegan en forma de nuevas habilidades para poder hacer frente a los exnovios de Ramona; desde el poder del amor y el poder del autorrespeto, que le otorgan una espada con la que enfrentarse a Gideon, el séptimo y último exnovio malvado, hasta cientos de miles de monedas que suman puntos en su marcador virtual. Las referencias a los videojuegos son constantes y van más allá de este sistema de recompensas, ejemplo de ello es el propio nombre de la banda en la que Scott toca junto a sus amigos: Sex Bob-omb. Para quien no lo recuerde, las Bob-ombs son las peculiares bombas andantes presentes en los videojuegos de Mario Bros. que estallan tras calentarse rápidamente.

Otra de las grandes bazas de la cinta es el ritmo continuo que, siguiendo el esquema del cómic y calcando casi al pie de la letra los diálogos, nos mantiene en todo momento enganchados a la pantalla. Los efectos visuales y las interpretaciones, que corren a cargo de actores de la talla de Michael Cera, Brie Larson, Anna Kendrick, Mary Elizabeth Winstead, Jason Schwartzman o Chris Evans, son los responsables de que ese ritmo del que hablábamos se mantenga siempre en lo más alto. Además, otro punto a su favor es que algunas de las escenas de la película, aquellas que hacen referencia a los flashbacks del pasado de Ramona, se presentan con viñetas de la propia novela gráfica.  

Para los fans de los cómics, Scott Pilgrim contra el mundo es una joya por (re)descubrir. Tanto las novelas gráficas como la película fueron muy bien acogidas por la crítica y el público, lo que trajo consigo que en 2010 también se lanzase la adaptación a videojuego de la historia de Pilgrim contra los ex novios malvados de Ramona. Partiendo de una animación de estilo retro a cargo de Ubisoft, el jugador tiene la posibilidad de ponerse en la piel de diversos personajes de los cómics y medir sus fuerzas contra los siete enemigos de Scott. Una experiencia que se puede disfrutar en PS3 y Xbox 360.  

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